Hay un cajón en todas las farmacias que nadie quiere abrir: el de los encargos no recogidos. Lo que a menudo vemos como un simple inconveniente operativo es, en realidad, un problema financiero serio que afecta directamente a la tesorería del negocio.
El Coste de la Ineficiencia
El sistema de encargos es vital para dar un buen servicio, pero cuando el cliente no vuelve, ese producto se convierte en:
- Stock Inmovilizado: Mercancía que no rota y ocupa espacio.
- Tesorería Retenida: Capital que has pagado al proveedor pero no has recuperado.
- Rotación Distorsionada: Datos falsos en tu sistema de gestión que alteran futuros pedidos.
Medir el Ratio de Encargos Fallidos es un ejercicio de eficiencia pura. Si no controlas este dato, estás permitiendo una fuga de recursos constante que debilita tu pulmón financiero.